AVE VERUM CORPUS – Canto gregoriano (s. XIV)

El canto gregoriano se desarrolló a lo largo de toda la Edad Media, a partir de melodías anteriores que, como ya sabemos, recopiló el papa Gregorio I el Magno. Sin embargo, conforme avanzó la época también surgieron nuevas composiciones gregorianas para diferentes momentos de la liturgia. La melodía que os presento aquí fue nueva en su tiempo, y se atribuye al papa Inocencio VI, que vivió en el siglo XIV, a finales de la Edad Media. Es un himno eucarístico, es decir, para cantar durante la misa, concretamente en el momento en que se eleva la hostia para ser consagrada.

La escritura medieval fue evolucionando, y aquí podéis ver la notación más típica del canto gregoriano, la notación cuadrada. Sólo tiene cuatro líneas, las notas son cuadradas en vez de redondas, y no tiene figuras (negras, corcheas, blancas…). El ritmo es, por lo tanto, siempre igual, siguiendo la recitación del texto, como si estuvieramos hablando.

Ave verum corpus

En este vídeo podréis seguir esta partitura en notación cuadrada a la vez que escucháis la melodía. Es la mejor forma de entender cómo era esta manera de escribir música. Fíjate bien en cómo está cantada: primero un sólo cantor inicia la melodía; inmediatamente después se une un grupo pequeño de monjes; por último, todos repiten la melodía que han cantado en el grupo pequeño. Ese grupito era lo que se llamaba la schola, formada por los monjes que tuvieran mejor voz y que supieran entonar bien las melodías. Fue una de las maneras de difundir este canto por todo el mundo cristiano.

A continuación podrás leer una versión de este himno actualizada, con la notación moderna. Para el “recitado” se han utilizado corcheas, y para los descansos de la voz (al final de las frases) se utilizan las negras o negras con puntillo si el descanso es mayor.

Partitura en PDF

El texto está en latín, que era el idioma oficial de la iglesia cristiana en aquel momento. Aquí tienes el texto traducido, para que puedas entenderlo:

Salve, Verdadero Cuerpo nacido
de la Virgen María,
verdaderamente atormentado, sacrificado
en la cruz por la humanidad,
de cuyo costado perforado
fluyó agua y sangre;
Sé para nosotros un anticipo
en el trance de la muerte.
¡Oh, Jesús dulce, oh, Jesús piadoso, oh, Jesús, hijo de María!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s