Los inicios de la notación musical

La escritura musical se denomina habitualmente notación. Como ya hemos estudiado, a comienzos de la Edad Media no existía ninguna notación sólida. Las melodías se aprendían mediante la repetición, por transmisión oral. Sin embargo, los monjes medievales tenían que entonar un gran número de rezos durante el día, y estos cambiaban cada día, por lo que llegaron a ser cientos de melodías las que debían aprender de memoria. Esto les obligó a inventar un sistema para recordarlas.

En un principio utilizaron una serie de trazos escritos sobre el texto que ayudaban a recordar de forma aproximada las melodías: en qué sílaba debían detenerse, cuándo ir hacia el agudo o cuándo hacia el grave, etc. A este primer intento se le llamó notación neumática, por los signos que empleaba, llamados neumas, que ayudaban a reflejar aproximadamente el recorrido del canto.

Ejemplo de notación neumática

Más adelante, hacia el siglo XI, el monje benedictino Guido d’Arezzo (990-1050) tuvo la genial idea de situar una línea de referencia. De este modo les era más fácil saber cuánto subir o bajar. Luego le añadió una segunda, que marcaba la nota más aguda, y posteriormente amplió el sistema hasta las cuatro líneas (tetragrama). También le dio nombre a las notas, tomados de la primera sílaba de cada frase del Himno a San Juan Bautista. A esta escritura se la llama notación cuadrada, por la forma de las notas.

Ejemplo de notación cuadrada

Conforme se complique la música religiosa, irá necesitando que se escriban las figuras musicales para indicar la duración de las notas. Esto sucederá dos siglos después y se le llama notación mensural o notación medida.

Ejemplo de notación mensural

Los antifonarios debían copiarse para cantar todos los rezos del oficio divino. Como copiar un libro era lento y muy costoso, los antifonarios se realizaban a gran tamaño, de manera que eran varios los monjes que podían leerlos. Estos libros se ponían en un gran atril llamado facistol que giraba para orientarse hacia donde estuvieran los monjes. El facistol formaba un prisma que podía sostener un libro por cada lado, y así todos los monjes del coro podían leer y cantar a la vez.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s